Sonia Rincón: marzo 2016

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lunes, 21 de marzo de 2016

150 años de Alicia en el País de las Maravillas


Hace 150 años, una niña llamada Alicia cayó por una madriguera. Desde entonces, nos hemos encontrado con ella y sus compañeros de aventuras en casi todas partes. Una tarde de julio, allá por 1862, tres niñas paseaban en barca con un amigo de su padre. Era un día especial: el cumpleaños de una de ellas, concretamente de Alice, por lo que Charles Lutwidge Dodgson, ahora conocido como Lewis Carroll, decidió regalarle algo así como un cuento personalizado donde la protagonista se llamaría como ella y llegaría a un alocado mundo persiguiendo a un Conejo Blanco que llegaba tarde a algún lugar. Fue tres años después cuando este cuento vio la luz en forma de libro por primera vez y es por eso que en 2015 se celebró su 150 aniversario. 

En todo este tiempo, las vivencias de Alicia han sido presentadas en forma de películas, series de dibujos, obras de teatro, musicales, películas de terror, cuadros e incluso cómics. No haré un listado de todas las versiones que se han hecho de esta obra porque necesitaría demasiadas páginas —y seguro no querríais leer tanto —para poder daros unas pinceladas de cada una de ellas pero, sí remarcaré la película de animación Alicia en el País de las Maravillas de Disney (1951) y la película del mismo título dirigida por Tim Burton (2010). Si la primera nos muestra a Alicia de niña, la segunda nos deja ver cómo ha crecido y cómo, presa de un momento de pánico, huye de sus responsabilidades una vez más, persiguiendo al Conejo Blanco.


Si dejamos de lado la pantalla de cine, encontraremos que existen a la vez multitud de versiones literarias diferentes de esta obra a la que hoy rindo homenaje. En cualquier librería encontraréis ediciones infantiles ilustradas, libros pop-up, con solapas escondidas por el texto para hacer aparecer y desaparecer personajes y hasta algunos, ¡con música y sonido! Pero los adultos también tenemos derecho a disfrutar de esta novela y para nosotros hay versiones con los grabados originales, preciosas ediciones en inglés, con tapa dura y filos de las páginas bordeados en hilo dorado, libros de bolsillo y ediciones especiales con contenido extra como es el libro publicado en 2015 por Edelvives titulado Alicia. Edición Completa. También en el mundo de la pintura Alicia supo hacerse notar, como podemos ver en la serie de 46 pinturas del artista australiano Charles Blackman (1956) e incluso Salvador Dalí publicó doce ilustraciones de Alicia en 1969.

 La pequeña Alicia lleva 150 años invadiendo nuestras vidas, la podemos encontrar en prendas de vestir, complementos, artículos de papelería y de aseo personal. ¡Está en todas partes! Como si quisiera atraparnos y arrastrarnos con ella al País de las Maravillas. En algunas ciudades hay cafeterías temáticas. Sin ir más lejos, en la ciudad de Valencia se encuentra un lugar lleno de encanto llamado El café de las Maravillas, donde mesas, estanterías y otros objetos cuelgan boca abajo del techo, haciéndonos sentir que caemos por la madriguera. En él se han realizado eventos relacionados con la novela de Carroll donde animadoras infantiles enseñaban a los niños a hacer rosas en papel y luego pintarlas de rojo, convirtiéndolos en unas horas en los soldados naipes de la Reina Roja

Muchas personas eligieron 2015 como el momento más idóneo para releer el libro y algunas han considerado que era un momento importante para darle una primera oportunidad a ese mundo lleno de disparates en el que cayó Alicia hace 150 años de casualidad. Y es que Alicia es una niña muy especial. Es quien nos recuerda que aunque en ocasiones “la curiosidad mató al gato”, en otras nos puede abrir puertas a un sinfín de nuevas posibilidades y aventuras. Nos enseña a no tener miedo a lo desconocido, a adaptarnos a lo que nos rodea y a no perder nuestro norte, no olvidarnos nunca de quiénes somos realmente ni de dónde procedemos porque, si no podemos responder a estas preguntas, difícilmente podremos avanzar en nuestro camino. 

Así que, no dejéis escapar al Conejo Blanco, saltad sin miedo por el agujero de su madriguera, tomad té con el Sombrerero Loco y la Liebre de Marzo y empapaos de la sabiduría de la Oruga Azul. A vuestro regreso de este viaje, veréis el mundo con otros ojos. Quizá se os considere locos pero, recordad las palabras del Gato de Chesire: “Aquí estamos todos locos”.

Este artículo lo escribí para la revista de Literatura Infantil y Juvenil El aLIJo


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jueves, 10 de marzo de 2016

Pollo al ajillo


Ingredientes:
  • Un pollo grande troceado, sobre dos kilos 
  • 10-12 dientes de ajo
  • 2-3 hojas de laurel
  • 500 ml de vino blanco
  • Aceite de oliva virgen
  • Sal
  • Pimienta
  • Romero
  • Tomillo 
Elaboración:

Echar sobre el pollo sal, pimienta, un poco de romero y otro poco de tomillo. Apartarlo mientras se prepara el resto de la receta. Coger una olla o cacerola bien grande, echar suficiente aceite de oliva virgen y poner los ajos a dorar, sin pelar, aplastándolos previamente n poco con un golpe seco y echándolos enteros. Dejar que se frían a fuego medio durante varios minutos, removiendo de vez en cuando para dorar por las dos caras, y cuando estén bien dorados sacarlos y dejarlos reservados para después.

En ese mismo aceite poner a freír el pollo troceado junto a las hojas de laurel, y dejar que se fría bien por todos lados. Si la olla o cacerola no es lo suficientemente amplia para poder hacer todo el pollo de una vez, se hará en dos tandas, pero es importante dejarlo bien frito, por lo que hay que ir removiéndolo de vez en cuando, y esperar unos 20-25 minutos a fuego no demasiado alto. Si se hace en varias veces, el pollo que se vaya sacando ya frito se reservará junto a los ajos fritos. 

Una vez el todo el pollo esté bien frito, quitar todo el aceite sobrante, añadir los ajos y el vino blanco, y dejar que se vaya reduciendo a fuego lento, moviendo los trozos de pollo cada cierto tiempo, con cuidado de no romperlos, para que vayan tomando el sabor del vino. Dejar que se cocine despacio, hasta que se haya consumido el vino y quede lista la salsa con la que acompañar el pollo. Servir caliente y con una guarnición como una ensalada o patatas fritas. 
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